Capítulo 167: La revelación de una verdad.
Nicanor Salvatore observaba como el menor de sus hijos, descendía de aquella oscura camioneta blindada y caminaba hacia el con aspecto desgarbado y demencial. Niccolo miró a los ojos de su padre, quien lucía tan desgastado como un vagabundo, y apestaba a muerte.
—Cuanto tiempo sin verte, Niccolo, dime, ¿Encontraste ya a tu ramera licántropa? — cuestionó Nicanor con enojo e indignación.
Niccolo sonrió.
—Así que ya lo sabes…dime, ¿Fue mi entrometido hermano quien te lo dijo? — cuestionó el cazado