Capítulo 132: Sus malas intenciones.
La tarde se sentía fresca, y las hojas amarillentas en los árboles, caían tan lentamente mecidas por el viento, que parecían estar danzando. Las personas iban en venia, algunas con café en mano, mientras se apresuraban a regresar a sus trabajos, otras, disfrutaban de una amena charla con sus amistades o con sus parejas, en sus vidas completamente tranquilas y normales, donde su mayor angustia podría ser llegar a fin de mes, alguna materia en la universidad o pagar la hipoteca de casa o su coche