Capítulo 114: La manada Soluna.
El atardecer, poco a poco iba muriendo ante la inminente llegada de la noche. El viaje hacia el castillo de aquel vampiro, había sido relativamente muy corto. Génesis yacía dormida recargada en el hombro de Artem Kingsley, quien se mantenía en estado de alerta desde que habían abandonado el castillo de Bran en Brasov. No confiaba en Nehemías Sallow; en realidad no confiaba en ningún vampiro, y podía decir que incluso los muy jóvenes cazadores Zamfirescu, lucían consternados.
Leopoldo Montefeltr