Capítulo 37

No puedo evitar aspirar el aroma de mi luna, es demasiado embriagador, hipnotizante. Hace que mi enojo disminuya. Al entrar a la casa encuentro a mi beta bien recostado en los regazos de su mate, fijo la mirada en el piso donde está dibujado un círculo que abarca gran parte de la sala de estar, en el centro reconozco un pentágono. Lo que no reconozco son los símbolos que están dibujados

- «Ahora entiendo, porque Daniel ha podido soportar nuestra lejanía»-Me dicen Elric. - «¡Hechiceras! Para mí
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