En cuanto Mina les cuenta lo ocurrido y que estoy herido por vampiros neófitos, mi madre me revisa e insiste en que vayamos al interior de la Casa de la Manada para que pueda curarme y quitarme la ponzoña de las garras de los vampiros, que retrasaría mi recuperación en tanto siguiera impregnando mis heridas.
Ni siquiera me voy a mi habitación, directamente me dirijo a una de las duchas comunales y retomo mi forma humana para poder limpiarme a fondo luego de que el agua se lleve la sangre y suc