Empezar la mañana con un café suele ser lo mejor para despertarse, sin embargo, que te llame el médico para decirte que es imperativo que vayas a verlo, que es algo que esperabas (solo que más tarde), digamos que no deja lugar a la somnolencia propia de la mañana, de recién levantada.
Por eso, cuando el teléfono suena y fue precisamente el doctor, tanto Tayler como yo no dudamos ni un segundo en subirnos a la camioneta y salir disparados para el hospital.
En cuanto entramos, la enfermera nos