Logro esquivarla haciéndome a un lado y rápidamente me giro para patearla antes de que pueda volverse hacia mí nuevamente, alejándola de mi persona. Antes de que se recupere, soy yo quien se arroja hacia ella, clavando el talón de mi bota en su costado, sin embargo, y a pesar de conseguir asestarle un buen golpe y escucharla gemir de dolor, antes de que pueda herirla con mis garras, ella se alza sobre sus patas traseras y me lanza un zarpazo que no consigo evitar.
Puedo sentir cómo sus garras