No llego a mover siquiera un dedo, porque antes de que nos lancemos como "Ángel vengador" sobre esa maldita desgraciada, un golpe de aura muy fuerte y un gruñido que podría arrancarle la mierda del susto hasta al maldito Basilisco al que nos enfrentamos anoche, se escucha retumbando por todo el espacio de la entrada, obviamente proveniente del lobo que ahora parece mucho más obscuro e intimidante, incluso desde el sitio donde me encuentro.
Una parte de mí está nerviosa de lo que pueda pasar y