Al voltearnos, una mujer que se nota que está ya cerca de sus cuarenta, aunque eso no le quita la juventud que la envuelve. No veo prácticamente arrugas en su rostro, aunque sí que hay un par de líneas de expresión... y no se ve feliz en lo absoluto. ¿Por qué presiento que esto es por mí? ¿O estoy siendo demasiado engreída?
Nop, por la mirada casi de desprecio que acaba de dirigirme, definitivamente tiene que ver conmigo. ¡Maldición!
-Buenos días Silvia, como siempre, es un placer verte.
-Norma