Lyon y Uzziel siguieron a Obedt hasta una pequeña casa a las afueras de la manada. Obedt fue el primero en entrar, desde afuera se podía escuchar el intercambio de palabras entre ellos, con mucha familiaridad, con gusto, con confianza, su forma de llamarlo, de tratarlo era como si Obedt fuera su hijo.
Un minuto después Obedt le indico que podía pasar.
—Él es el Alfa que te mencione —la anciana fijo la vista en Lyon, este al verla abrió los ojos, Dilay no tenía ningún parecido con esta loba, e