La sacerdotisa aceptó que Lyon se quedara, mientras ella revisaba a Aysel que seguía desmayada.
Los minutos fueron largos para Lyon que quería una respuesta de inmediato sobre la salud de Aysel, por la mañana despertó indispuesta, tal vez era que no había descansado lo suficiente…
—¿Por qué no abre los ojos? —cuestiono desesperado.
—Tal vez es porque no quiere abrirlos y saber que usted la dejará…—abrió los ojos, parecía que Emel ya había esparcido el rumor que él iba a despreciar a Aysel, que