Dos días después y con el dolor de saber que al final sus padres habían cumplido con la amenaza de irse, Aysel estaba sentada en el comedor junto a Feray, ella se había vuelto más su familia que con los que vivió por años, con ella estaba sintiendo el amor de una hermana pequeña, algo que nunca tuvo.
Como todas las tardes le ayudaba con los ejercicios que le habían dejado en la escuela.
Gracias a estar cuidándola, no pensaba en la forma que se habían ido sus padres, sin ni siquiera despedirse