Zaneth:
Sobre la cama, recibo los besos desenfrenados de mi marido. Quien, no contento con morderme los labios ha comenzado a lamerme el cuello.
—¿Tanto me echó de menos, Señor gangster?- le reprocho. – solo estuvimos separados dos días
—Una eternidad. – protesta él.- sabes que me cuesta trabajo dormir si no te tengo a mi lado, karamel’i.
Libero una risita. En lo que él besuquea mi hombro.
—¿Y los niños, qué tal se han portado?
El gruñe.
—No han parado de llorar y protestar. Te echaban demasiad