20. Misión
Evité llorar durante todo el trayecto de vuelta a la mansión de Rainer. No podía permitirme llegar con los ojos hinchados o rojos; sería como poner una señal luminosa sobre mí, atrayendo preguntas que no quería responder. Aun así, tragarme el nudo que se había instalado en mi garganta fue una de las cosas más difíciles que he hecho. Sentí como si dejara atrás una parte de mí, algo que no debería haber abandonado. Lothar... mi tierna bestia. ¿Cómo describir ese dolor? Era como si hubiese dejado