Alan
Aterrizamos y nos invade un olor delicioso aroma sabe a miel, a melaza, la brisa nos pega en la cara y vemos los guardias inquietos, al darnos cuenta les gruñimos con todas nuestras fuerzas y ellos se ponen firmes les pedimos que se retiren,
Alex llama a Anaís mentalmente y se van para el otro lado de la isla en una pequeña cabaña, antes de entrar el olor es intenso y su gemidos nos rompen el corazón sus cabellos cambian cada vez en eso gemidos entran mi cabeza tratamos de calmar a Liz, e