Punto de vista de Blake
El segundo día tampoco fue muy bueno para mí.
Tuve que ausentarme de nuevo del trabajo, pero esta vez me vi en la obligación de recibir a Oliver en casa porque necesitaba mi firma para unos documentos urgentes.
La cara que puso al ver el estado de la mía jamás la olvidaré… fue algo que se sumaría, sin lugar a dudas, a la bitácora de la humillación que yo mismo propicié.
Al final, de nada sirvió tratar de prepararme.
Mi padre era el que era, y siempre sería así, sin impor