Recuperarse de la muerte de un ser querido nunca era algo sencillo, pero todo se complicaba un poco más cuando una guerra se te venía encima. No tenía tiempo para lidiar con el dolor de su muerte. Ni siquiera para lidiar con la marca en mi cuello que cada día molestaba más y más. Solo pasaba mis días sumida en mi despacho, buscando cualquier solución existente.
El tiempo se me estaba agotando y yo estaba atascada en la misma situación que dos meses atrás. No encontraba nada, ni siquiera una pis