21° La verdad.
Cuando Lia llegó al hotel en la mañana se encontró directamente con Oliver, el hombre estaba sentado en una mesa del restaurante con la bata de dormir y tenía las ojeras más grandes que Lia hubiera visto en su vida.
Se acercó a él y se paró en frente dejando caer el bolso sobre la mesa y se cruzó de brazos frente al hombre que tenía un café frío en la mano y que no la miró a la cara.
— Lo siento — murmuro él sin mirarla — pero él me provocó — Lia se rascó la cabeza.
— Lo sé, pero fuiste un ing