La boda de Charlotte avanzaba con la pompa propia de la casa de Sladofr, pero bajo la superficie bullía una tensión solo comparable a la de un campo de batalla antes de la carga.
La tensión de mi encuentro con Erick no se disipó,sino que se transformó en una energía eléctrica que parecía vibrar en el aire a mi alrededor. Harry, fiel como un escudo, se mantuvo a mi lado, su presencia una fortaleza silenciosa contra la que me apoyaba. Bebí el brandy que me consiguió, dejando que el fuego líquido