Pero al cerrar la puerta, una mano firme tomó la mía y me arrastró con urgencia a través de los pasillos.
—! Eric !— exclamé al reconocerlo
Ignoró mis protestas y me llevó hasta una habitación privada, cerrando la puerta con llave. Su respiración era agitada, sus ojos brillaban con una intensidad que nunca antes le había visto.
Lo primero que hice cuando se paró frente de mi fue darle una cachetada.
El no se inmutó ni se movió una pisca de su lugar .Se quedó en silencio mientras yo veía como s