Cómo pude, logré llegar a mi casa y a mi habitación sin que nadie me viera. Podría contarle esto a mi tía, pero entonces no me dejaría salir más. Pero debería inspeccionar e investigar sobre todo este tema.
Habían pasado dos semanas desde aquella tarde en el palacio. Dos semanas de silencio por parte de Eric, de cartas que no llegaban, de noches en vela preguntándome si mi espera era digna o una pérdida de tiempo total. Mi tía, cansada de mi melancolía, entró una tarde en mi habitación con dete