Krónos, miraba fijamente a los ojos enardecidos en una ira atroz del menor de sus hijos, Hades siempre había sido de tales maneras, nunca, a pesar de los golpes, o del miedo que imponía sobre él, bajaba su vista de la suya, siempre altanero, orgulloso, y agresivo, le recordaba a si mismo en su juventud, estaba orgulloso de su hijo, era tan temible como el mismo lo era, y eso, lo hacia realmente dichoso.
– Ven hijo, siéntate, charlemos un poco, cuéntame, ¿Qué cosa tan terrible ha hecho tu herman