El CEO Lombardi, se retiró de la mesa para buscar a su mujer, ella era su todo, estaba tan molesto con la rubia por haber hecho sentir mal a su esposa embarazada que hasta podría ahorcarla con sus propias manos, atravesó el salón pero por más que buscaba no la encontraba, y eso ya lo estaba preocupando
En la mesa, los grandes ojos verdes de Candice, miraban a su esposo, ella estaba a punto de llorar, la habían llamado gorda, que no estaba a la altura de ser la pareja de un CEO tan atractivo