Francisco, hacia su trabajo lo mejor que podía, era cierto que era un poco incómodo sentir los ojos de ese aterrador CEO sobre su nuca, el entrajado hombre vigilaba cada paso que daba
A la hora del almuerzo, Donovan pidió que les llevaran dos charolas a la habitación, el comería con su esposa, se disculpó con su abuelo y le dijo que estaría en su habitación haciendo méritos
— Querida, ya que no puedes ponerte de pié, he venido a acompañarte a comer
— ¿Por qué? no era necesario, Francis