La tensión se podía cortar con un cuchillo, el CEO Ferreira, estaba molesto y se sentía herido, era por eso que hablaba desde el dolor que le provocaba ver qué a Diane, le había importado un pepino lo que pasó entre ellos esa tarde y se paseara con él mafioso americano como si nada
— Estoy esperando a que hablen, no tengo toda la noche
— ¿De que hablas, Alessandro? No hay nada extraño aquí — Emill, decía a su amigo ya que no estaba enterado obviamente de lo ocurrido entre Dallán y Diane
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