La confusión de las luces, las personas bailando, el alcohol, el deseo, todo era propicio para dejarse llevar, la muy sorprendida Adriana, no tenía idea de lo que estaba pasando, por un momento pensó que podía tratarse de su esposo quien la atrajo hacia él, pero nada se sentía así, no su toque, ni su sabor
Lo que nadie sabía era que el CEO Lombardi, ya había llegado y estaba buscando a su mujer con la mirada, el elegante hombre que llegó vestido en un traje color arena y camisa color lavanda,