Los primos Ferreti lograron salir de la mansión Ventura con Úrsula, ellos corrían hacia donde habían dejado estacionado el coche
— ¡De prisa, debemos salir de aquí antes de que Ventura nos envíe a todos sus hombres a matarnos!
Los cuatro corrían a todo lo que sus piernas les daban, estaban en un campo minado del que todavía no estaban a salvo
— ¡Alessandro, ya no puedo, me he doblado el tobillo, vayan ustedes hasta el coche, Ventura no me matará por qué me necesita para negociar cont