Habían pasado dos semanas más y a Adriana, no se le pasaba el efecto de la champaña, ella incluso no había regresado a la escuela porque seguía indispuesta y en cama, su bello rostro estaba algo pálido, había perdido peso en los últimos días
Desde el cuarto de baño llegaba el sonido de Adriana que de nuevo volvía el estómago, el CEO Lombardi, estaba afuera, su esposa le había puesto seguro a la puerta, a ella no le gustaba que la viera así
— Adriana, ábreme la puerta, tú no estás nada bi