Cuando Bethany llegó a la mansión Tonali, encontró a Ciro dándole de comer a los perros. El italiano no se fijó en la llegada de su esposa hasta que ya se hubo estacionado. En el pasado se habría acercado para recibirla con un fuerte abrazo, ahora se limitó a extender una triste sonrisa sin dejar de hacer su trabajo. Bethany descendió del vehículo despacio, mirando con recelo a Ciro, pensando en lo que platico con Brahim. Se le revolvía el estomago del repudio al pensar que aquel sujeto que se