Los invitados empezaban a perder la paciencia. Estaba próximo a cumplirse una hora desde que la ceremonia había iniciado y la novia no se aparecía, tanto fue la preocupación que Ciro subió personalmente a averiguar cuál era el problema. No le gustó nada saber que su prometida se negaba a salir de la suite.
-Mio caro, qué ocurre. –Preguntó Ciro golpeando a la puerta convertido en un manojo de nervios. No le importaba tanto la boda, solo quería saber si su amada se encontraba bien, pero no hubo r