Ashley
El rostro sereno de Claudia apareció ante mis ojos. Parecía que todos estos años la había subestimado. Era mucho más grande y más fuerte de lo que jamás imaginé. Ahora entendía cada palabra de mi padre. Tenía que estar diez pasos adelante de ella, pero ¿cómo lograrlo?
—Claudia, qué perra tan astuta —la maldije, apretando los puños con fuerza mientras me alejaba de ese lugar detestable.
Me dirigí a casa, buscando consuelo y una oportunidad para aclarar mi mente. Subí a mi SUV y vi mi refl