80.
Amber
El reloj de mi celular marcaba las 4:30 de la mañana, pero no había logrado dormir ni un minuto. Pasé toda la noche caminando de un lado a otro en la sala, revisando a los niños cada media hora, como si pudieran desaparecer en cualquier momento, y pensando en cómo estaría Leonardo. Quería poder hacer más, quería estar allí, pero yo era la responsable de todo. Si iba al hospital, traería más problemas.
Cuando sonó el teléfono de Magnus, todo mi cuerpo se puso en alerta. Me levanté del sofá