79. Planes y problemas
Leonardo
El mundo volvió en fragmentos confusos. Primero vino el olor a hospital, antiséptico y artificial. Después, el dolor en el brazo izquierdo, una quemazón constante que pulsaba al ritmo de mi corazón. Intenté moverme y descubrí que estaba inmovilizado.
Abrí los ojos despacio, parpadeando contra la luz tenue del cuarto. Lo primero que vi fue a Martina durmiendo en un sillón cercano a la cama. Su cuello estaba en un ángulo extraño; el vestido rojo arrugado. La visión me trajo sentimientos