338. Un hilo de esperanza
Magnus
El silencio del hospital era asfixiante. El peso de todo lo ocurrido me aplastaba, como si cargara con cada cosa que había salido mal. La desesperación de Leonardo, el sufrimiento de Amber, la fragilidad de esas dos pequeñas vidas que habían llegado al mundo demasiado pronto. Todo se acumulaba en mi pecho y volvía cada respiración más pesada.
Necesitaba un momento lejos de todo eso. De una voz que no estuviera cargada de pánico, de miedo, de culpa.
Saqué el celular del bolsillo y busqué