329. ¿Sobrina?
Amber
El frío que me recorrió la espalda fue paralizante. Apreté a Bella contra el pecho, sintiendo su cuerpecito temblar de miedo, su llanto ahogado contra mi cuello. Su corazón latía desbocado, al mismo ritmo que el mío. Quería calmarla, decirle que todo iba a estar bien, pero ¿cómo prometer algo así si ni siquiera yo sabía qué estaba a punto de pasar?
Los ojos de Martina brillaban con un placer cruel, mientras una sonrisa triunfal se dibujaba en su rostro. Pero lo que hizo que se me cortara