216. La peor pesadilla
Amber
El pánico se apoderaba de mi cuerpo, cada célula vibrando en alerta máximo. La respiración se me volvía irregular y el dolor en el vientre aumentaba con cada sacudida del coche. Sentía una presión incómoda, distinta a cualquier cosa que hubiera experimentado antes. El corazón me latía descompasado, el miedo cerrándome la garganta.
No podía perder a esos bebés.
El conductor seguía a toda velocidad, zigzagueando entre los coches, maniobrando con brusquedad para mantener distancia de los dos