214. Miedo por nosotros
Amber
El teléfono aún estaba caliente en mi mano cuando la llamada de Peter se cortó.
Tenía la respiración entrecortada, el corazón golpeándome el pecho como un tambor fuera de control. Cada palabra suya seguía resonando en mi mente, impregnada de esa risa fría y cruel.
“Pronto, Amber… muy pronto lo sabrás.”
Sabía que estaba loco, pero ahora ya no tenía nada que perder.
“¿Amber?” La voz de Gabriela me trajo de vuelta. Sus ojos estaban llenos de preocupación cuando me tocó el brazo. “¿Qué fue es