211. Llegó la hora
Leonardo
El coche avanzaba por las calles de California Springs, abriéndose paso entre el tráfico con una precisión casi quirúrgica bajo el control de Magnus. Dentro del vehículo, el silencio era tenso, roto únicamente por el sonido frenético de las teclas que Amber pulsaba sin descanso. Su rostro estaba iluminado por la pantalla del portátil, y su concentración era absoluta.
Sentía el corazón latirme al mismo ritmo acelerado que los neumáticos contra el asfalto. Estábamos cerca. Muy cerca.
“Se