205. Seguidos
Leonardo
Amber estaba paralizada. El móvil aún temblaba levemente entre sus dedos, los ojos clavados en la pantalla como si la imagen pudiera cambiar si la miraba un poco más. Pero no cambiaba. Aquella foto seguía ahí, inmóvil, como un recordatorio cruel de que nuestros enemigos no solo iban detrás de nosotros. Estaban rondando a nuestra familia.
Respiré hondo, luchando contra la furia que me hervía por dentro. El instinto de protección rugía con fuerza, pero tenía que mantener la calma por ell