205. Seguidos
Leonardo
Amber estaba paralizada. El móvil aún temblaba levemente entre sus dedos, los ojos clavados en la pantalla como si la imagen pudiera cambiar si la miraba un poco más. Pero no cambiaba. Aquella foto seguía ahí, inmóvil, como un recordatorio cruel de que nuestros enemigos no solo iban detrás de nosotros. Estaban rondando a nuestra familia.
Respiré hondo, luchando contra la furia que me hervía por dentro. El instinto de protección rugía con fuerza, pero tenía que mantener la calma por ella. Por los bebés. Me agaché frente a Amber, le tomé el rostro con ambas manos y la obligué a mirarme. Tenía los ojos llenos de lágrimas, la respiración entrecortada, el cuerpo temblándole de miedo e indignación.
"Amore mio, respira", murmuré, apoyando la frente suavemente contra la suya. "Tranquila. Piensa en los bebés."
De forma instintiva, llevó la mano al vientre, como si necesitara recordarse que no estaba sola, que dos vidas crecían dentro de ella. Sin pensarlo, coloqué mi mano sobre la suy