108. Audiencia
Amber
La noche fue un tormento, un ciclo interminable de pensamientos inquietos y escenarios aterradores sobre el día que se acercaba. El reloj parecía congelado; cada minuto se arrastraba como una eternidad mientras me revolvía en la cama, incapaz de encontrar descanso. Cuando por fin amaneció y sonó el despertador, comprendí que había pasado otra noche en vela. Hacía una semana que Leonardo y yo recibimos la noticia de la audiencia, y el peso de esa fecha colgaba sobre mí como una nube cargad