Capítulo 8. El hermano rebelde (2da parte)
Cuando los príncipes regresaron al palacio, la reina los mandó a la oficina donde, de inmediato, se arrodillaron por el suelo y exclamaron al unísono:
- ¡Lo sentimos!
Panambi no pudo evitar pensar que actuaban como niños siendo regañados por una travesura. Pero en lugar de perder la compostura, mantuvo una expresión neutra y les dijo:
- Ahora que son mis esposos, con más razón deben ir con cuidado. ¿No saben de lo que son capaces de hacer los enemigos de una reina? ¡Muchos de mis opositores