Capítulo 9. Los escoltas de los príncipes (1ra parte)
Tal y como lo prometió la reina, los príncipes fueron liberados a la hora del desayuno. Debido a la conmoción de la noche anterior, Brett no tuvo apetito para cenar y, durante la mañana, devoró todo lo que tenía por delante con tal rapidez que impresionó a su dama personal.
- ¡Cuidado, alteza! ¡Puede atragantarse! – le aconsejó su dama.
Brett tomó la taza de leche para hacer pasar los alfajorcitos que había tragado casi sin masticar. Luego, tomó aire y exclamó:
- ¡Todo está delicioso! ¡Graci