Capítulo 51. Un negocio turbio (2da parte)
El pueblo tenía apenas algunas casas pequeñas, sin ningún edificio. Y la entrada estaba custodiada por un par de guardias que lucían uniformes azules y portaban escopetas.
- Los esperamos en el vehículo, majestad – le dijo el caballero Luis a Brett.
- Lamento que Zafiro no haya podido venir – dijo Brett – Si no me hubiese descuidado…
- No te culpes, “princesa” – le dijo Luis – Sabes bien que él hará de todo para protegerla. Porque no desea que nadie más que él derribe a su eterno rival.
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