Capítulo 38. Aplazando el amor (1ra parte)
El Palacio contaba con una extensa biblioteca que, si bien estaba hecha exclusivamente para los nobles, también los plebeyos podían acceder a ella. Y fue así que Zlatan, apenas ingresó al lugar, atrajo la mirada de un par de jovencitas que estaban haciendo sus tareas.
- ¿Ese no es uno de los esposos de la reina?
- ¡Sí! ¡El de lentes! Escuché que es todo un erudito.
- Me gustaría hablarle, pero… ¿Prestaría atención a una plebeya como yo?
- Ni aunque fuésemos damas nobles nos lo permitirían,