12. Mi mamá no es una asesina.
Ana lloraba desconsolada, llevándose las manos a los ojos y quejándose continuamente de que iba a ser de su vida, cómo iba a sacar adelante sus niños, y de que ya podía olvidarse de tener una vida mejor algún día.
— Abu… Abu ¿qué pasa Abu?— preguntó Amira. La pequeña de las gemelas y la tercera en el orden de nacimiento.
— Mi hija es una asesina, mi hija mató a un hombre. ¿Y ahora yo que voy a hacer, cómo voy a mantenerme? — decía entre lágrimas haciendo que los pequeños quedaran sorprendidos p