Capítulo 38 – Aquello no podía ser verdad.
Gianina se sentía atrapada en aquellas cuatro parades de la habitación del hotel.
La presencia de Adriano la hacía sentir incómoda y ansiosa, pero no sabía cómo deshacerse de él sin armar un escándalo.
Mientras se mordía las uñas, pensó que tal vez podría sacarle provecho a la situación.
—Adriano —dijo con voz temblorosa, llamando la atención del hombre—. Necesito un teléfono móvil, el mío quedó destrozado tras el accidente.
—¿Lo necesitas ya? —preguntó mientras fruncía el ceño.
—Sí —contestó G