Capítulo 18 – Parece que es de familia.
Al llegar a la mansión de los Messina, las tres mujeres se apearon rápidamente del coche y se adentraron en la vivienda. Sin embargo, la comitiva iba liderada por Gianina, quien lo hizo con la cabeza en alto.
Una vez Gianina traspasó el umbral, se topó de lleno con Adriano, quien la esperaba sentado en el amplio sofá de cuero de la sala.
—¡Por fin te dignas a aparecer! —exclamó con cierto sarcasmo—. Mis empleados no tienen por qué cuidar de tu hijo mientras tú andas por ahí con Dios sabe quién.