Dos días más tarde.
Gianina caminaba de un lado a otro en la biblioteca de la mansión, con el corazón acelerado y el teléfono apretado entre sus dedos, los cuales ya se habían puesto blancos por la fuerza ejercida.
Por su parte, Adriano estaba sentado frente a ella, revisando unos documentos que habían encontrado durante la última semana. Ambos llevaban días investigando, sintiendo que algo en todo lo que había alrededor de Antonio, Sarah y Alessio Lazzari no cuadraba del todo. Había demasiado