“¿Cuál es el problema, Adam? ¿Qué pasó?” insistí.
“Es mamá. Ella, eh…” se quedó en silencio por un momento. “Se desplomó de repente. El doctor dijo que podría necesitar otro trasplante.” Suspiró. “Bueno, esta vez, en lugar de entrar en una lista de espera, hay personas con órganos que coinciden fuertemente y están dispuestas a donar siempre y cuando se les pague bien.”
La noticia me golpeó con fuerza. Mi mamá tenía más de sesenta años. Sabía que aún era fuerte y tendría posibilidades de sobrevi