Tonos amarillentos con naranjas pintaban el cielo anunciando un nuevo amenecer.
Aquel paisaje pintoresco se refelejaba en aquellos ojos grisáceos sin vida.
Adeline, no había conciliado el sueño durante toda la noche. Y aunque lo hiciera, las pesadillas la hubieran despertado.
El bullisioso sonido del despertador resonó en cada rincón del aposento, despojando a la joven ensimismada de sus pensamientos.
Apagando la alarma, se dirigió hacia la bañera. Posteriormente de su habitual baño con agua t